CRÓNICA DE LA FIESTA PARA RECUPERAR EL FUTURO:

Festival Seremos un Bosque


Omar núñez


Faltaba poco, las guirnaldas de  papel de china ya decoraban el parque La Calma. El escenario estaba listo. Las sillas se habían colocado ya en pequeños círculos y los murales de dibujo para los niños ya estaban en su lugar, solo faltaban las personas.


A las 5:30 de la tarde comenzaron a llegar; grandes y chicos, mujeres, hombres y mascotas abarrotaban el parque. Aquello parecía ya tomar el sentido de una fiesta, una fiesta inusual, celebrada entre política y diálogo, entre acuerdos, discusiones y propuestas, una fiesta con el principal motor de hacer política, de recuperar los espacios públicos y dejar un mensaje claro, estamos tomando lo que siempre ha sido nuestro.


Ahí estaba Kuma, rodeado de muchas camisas rosas, dialogando con la gente, sonriendo, abrazando asintiendo y conviviendo con esa parte de Jalisco que se había decidido a abrazarse y luchar por su futuro. Ahí estaban Juanita Delgado, Susana Ochoa, Gaby Velasco, Bernardo Masini, Alberto Vale, Rodrigo Cornejo, Alejandra Vargas, Pablo Montaño, Luis Ángel Morales, Paola Flores, Oswi Ramos, Susana de la Rosa y Pepe Martínez, estaban regados, concentrados, escuchando; estaban haciendo política.


Las actividades comenzaron, los semilleros tan característicos de la campaña independiente no se hicieron esperar. Chicos y grandes, hombres y mujeres se reunían en círculo alrededor de un solo objetivo. Disfrutaban de eso, se les notaba en sus rostros, disfrutaban de volver a sentirse parte de la política, de su futuro. Unos discutían de seguridad, otros de salud, unos más hablaban desde sus experiencias y otros se limitaban a escuchar atentos.  A lo lejos los pequeños seguían divirtiéndose, pintaban carteles o lanzaban pelotas. Otro tanto de personas acudía a capacitarse para defender el voto, se registraban y se unían a la charla para poder ser cuidadores de casillas.


Los independientes se enfrascaron luego en una clase de speed dating que permitía a ellos y los asistentes conocerse uno a uno. Poco a poco desfilaban las personas entre los candidatos. Historias iban y venían y así a paso lento, entre la tarde, se construía un futuro acompañado, uno colectivo, tejido entre vivencias y motivaciones personales que poco o nada flaquearía ante los embates de un sistema político que había aprendido a hacerse sordo, ciego e indiferente.


A las 6:40 de la tarde, cuando el sol comenzaba a bajar, Kumamoto subió al escenario junto con los 13. De la mano se alzaron frente a más de un millar de personas. Aquello se deshizo en gritos, porras, aplausos y algarabía. El momento duró unos segundos. Luego comenzaron las palabras.

“Gracias por creer desde el 2015 que el cambio es posible” comenzó Pedro. “¡Los muros si caen!” gritaba una señora a la distancia. Más aplausos, más gritos y Kuma siguió con un recuento desde el 2015, aquél 2015 donde parecía imposible llegar al Congreso y que ahora estaban dispuestos a sembrar a trece arbolitos más y abrir las puertas del Senado.


“Estamos aquí para construir un camino que nos permita vivir en paz para recuperar nuestro futuro” dijo Paola Flores al micrófono “Necesitamos sabernos responsables del cambio que necesitamos, mírense, somos miles de personas las que salimos a ocupar estos espacios, merecemos hacerles saber a nuestros familiares que somos parte de esta gran fuerza política que va a lograr que Jalisco sea la punta de lanza del cambio que necesita nuestro país” Finalizó Flores. Después pasaron los demás candidatos; en ratos parecía que se les quebraba la voz; enmudecían por instantes y la gente alzaba más la voz y se deshacía de nuevo en porras. Luego siguió Juanita, la Doctora en cooperación y bienestar, la compañera de Kuma, la vallartense. Dio un paso adelante y se plantó frente a las personas, sonrió, y su cara se llenó de emoción. Al unísono se escuchó entre los asistentes un grito que decía “¡SE-NA-DO-RA, SE-NA-DO-RA!” y Juanita se quedó en silencio.  Juanita reconoció la lucha de los jóvenes, se dijo acompañada pero alegre por haber encontrado a tantas personas en esa lucha por el mañana. “¡Vamos a Reemplazarles! Soltó por último.


El sol bajó aún más, los candidatos todos habían hablado ya al micrófono. Kuma pasó una vez más al frente y agradeció a sus compañeros independientes.


“Gracias” dijo, y respiró, “Gracias”, de nuevo y miró al frente. Enmudeció, exhaló y terminó diciendo “Que quede claro, muy claro  que este país lo vamos a sembrar con nuestras manos… en todos los distritos se escuchará nuestra fuerza y tendrá sentido nuestro lema… Seremos un Bosque” y los aplausos se dispararon a la par que comenzaba a sonar la canción de la campaña. Y así, se hizo de noche y el Parque La Calma no volvió a ser el mismo, la gente se había levantado y Jalisco había dejado claro que no se rinde, que el primero de julio se alzaría un bosque que rompería los muros de un sistema egoísta y devolvería aquel México a las manos de un pueblo que no estaba dispuesto a rendirse.